Los artesanos del futuro: los MAKER

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Cada día es más frecuente encontrarnos con el término “maker”, incluso a veces podemos leer o escuchar “DIYer”, pero ¿sabemos exactamente su significado?, ¿somos conscientes de lo amplio que es el concepto?

“Maker” no es ningún tipo de puesto de trabajo, ni un anglicismo insustancial a lo que estamos acostumbrados últimamente. “Maker” hace referencia a un MOVIMIENTO, sí, en mayúsculas, ya que su importancia no va a parar de crecer y en el futuro lo oiremos infinidad de veces. El movimiento “Maker” surge de la fusión de la satisfacción que siente una persona cuando es capaz de fabricar o desarrollar algo por sí mismo, las nuevas posibilidades que la tecnología nos ofrece y la globalización.

Por lo tanto, dentro del movimiento “Maker”, se encuentran todas las personas con inquietudes, capaces de desarrollar una idea original a través de un software 3D y a continuación poder fabricarlo. Justo aquí se abre un nuevo mundo debido a la gran cantidad de herramientas que existen actualmente como por ejemplo: impresoras 3D, máquinas de corte y grabado por laser, máquinas CNC.

Es cierto, que a día de hoy, existen software gratuitos y el diseño no supondrá para nadie una limitación, pero sí que podemos encontrarnos barreras a la hora de fabricar nuestro primer prototipo, bien porque no dispongamos de los materiales necesarios o bien por no disponer de los medios para su fabricación.

Como solución a esto último, han aparecido las fábricas de alquiler, algo poco frecuente en España aún, pero que irán en aumento. Solo con realizar una pequeña búsqueda en Google podremos encontrar muchas empresas que estarán interesadas en la fabricación de nuestro prototipo.

Por último, y mirando un poco al pasado, este movimiento también se apoya en la innovación colaborativa a través de la web, tanto para generar ideas como para resolver problemas tanto de diseño como de fabricación. Hace pocas décadas, los “maker” del momento solo podían compartir información con otros “maker” de su zona o pocos cientos de kilómetros, hoy día todos estamos conectados en pocos segundos.

José Luís González.

El valor de la Inteligencia Emocional

3d Little man balances heart and mindHabitualmente estamos acostumbrados a relacionar inteligencia con la capacidad de raciocinio lógico, con las competencias que componen el cociente intelectual como son la capacidad de análisis, la comprensión, retención, resolución de problemas de índole cognitivo, etc., sin embargo en el mundo empresarial se está empezando a tener en cuenta y a valorar más la denominada “inteligencia emocional”, que determina la habilidad para percibir, comprender y regular nuestras emociones (competencias intrapersonales) y las de los demás (competencias interpersonales). Las investigaciones demuestran que la inteligencia emocional es uno de los predictores más importantes para obtener éxito en la vida.

¿Qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional es la capacidad para identificar, entender y manejar las emociones correctamente, de un modo que facilite las relaciones con los demás, la consecución de metas y objetivos, el manejo del estrés o la superación de obstáculos.

Ante cualquier acontecimiento que suceda en tu vida, las emociones, tanto positivas como negativas, van a estar ahí, y pueden servirle de ayuda y hacerle feliz o hundirle en el dolor más absoluto, según cómo sea tu capacidad para manejarlas.

Las personas con una alta inteligencia emocional no necesariamente tienen menos emociones negativas, sino que cuando aparecen, saben manejarlas mejor. Tienen también una mayor capacidad para identificarlas y saber qué es lo que están sintiendo exactamente y también una alta capacidad para identificar qué sienten los demás. Al identificar y entender mejor las emociones, son capaces de utilizarlas para relacionarse mejor con los demás (empatía), tener más éxito en su trabajo y llevar vidas más satisfactorias.

Características de las personas con una inteligencia emocional alta

  • Identificar las propias emociones. Son capaces de identificar sus emociones en cada momento y porqué, y darse cuenta de cómo influyen en su comportamiento y en su pensamiento.
  • Manejo de las emociones. Son capaces de controlar sus impulsos, no se dejan llevar fácilmente por estallidos emocionales, saben calmarse a sí mismos cuando sus emociones son especialmente negativas e intensas y saben adaptarse a las circunstancias cambiantes.
  • Identificar las emociones de los demás. Tienen una alta capacidad para entender las emociones, necesidades y preocupaciones de los demás, saben ponerse en el lugar del otro y entender puntos de vista diferentes a los propios. Por este motivo, los demás se encuentran a gusto a su lado, pues se sienten comprendidos y respetados. Tienen también una alta capacidad para mantener buenas relaciones, influir en los demás, comunicarse con claridad, manejar conflictos y trabajar en equipo.


La importancia de la inteligencia emocional

Las personas con más éxito en sus vidas son aquellas con una inteligencia emocional más alta, no necesariamente las que tienen un CI más alto. Esto es debido a que las emociones, cuando no se manejan correctamente, pueden acabar destrozando la vida de una persona, impedirle tener relaciones satisfactorias, limitar su progreso en el trabajo, etc. En general, la inteligencia emocional:

  • Ayuda a triunfar en todas aquellas áreas de la vida que implican relaciones con los demás y favorece el mantenimiento de relaciones más satisfactorias.
  • Ayuda a mantener una mejor salud al ser capaces de manejar mejor el estrés y las emociones negativas como ansiedad, sin dejar que les afecten el exceso o durante demasiado tiempo.
  • Ayuda a relacionarse mejor con los demás. Las personas con una alta inteligencia emocional son más capaces de expresar lo que sienten a los demás y entender lo que sienten los otros. Esto les permite comunicarse de manera más efectiva y crear relaciones más profundas, tanto en la vida personal como profesional.

Cómo convertir tu trabajo en tu vocación

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Fuente: josenoguera.es

¿Sabes que puedes convertir tu trabajo en una vocación? Para conseguirlo no hace falta ser artista o religioso; haber soñado siempre con ello o dedicarse eternamente a dicha profesión. Se puede conseguir haciendo lo que haces y con una actitud determinada que depende fundamentalmente de ti mismo (aunque hay circunstancias, equipos y jefes que ayudan más que otros). Cuando uno vive el trabajo como una vocación disfruta más, le encuentra un sentido y cree que aporta positivamente a la vida de otros (aunque sea haciendo tornillos o limpiando casas). Y repito, todo esto es por ti, ni por la empresa ni por el jefe, sino porque nos pasamos demasiado tiempo en el trabajo para vivirlo como una condena, para ir “a currar” solo por dinero o para que la felicidad quede relegada a las aficiones o a los amigos. Es posible que pienses “sí, está muy bien, pero hay mejores empleos que cobran más”… De acuerdo, siempre hay mejores trabajos y también peores. Pero mientras tengas lo que tienes, conviértelo en algo más que solo una fuente de dinero.

Veamos cómo conseguirlo.

Una mayor visión del para qué hacemos lo que hacemos

Hay un relato que refleja muy bien esta idea. En la época de la construcción de las catedrales, un hombre se encontró con tres picapedreros y les preguntó qué hacían. El primero respondió que picar piedra; el segundo, construir un capitel; y el tercero, construir una catedral. Los tres hacían exactamente lo mismo, pero el sentido era bien distinto. Y todo ello se logra ampliando la visión de lo que hacemos, como se demostró en el estudio de la Yale School of Management. Después de estudiar la motivación de limpiadoras de hospital, peluqueros o empleados de restaurante, se observó que aquellos que lo vivían como una vocación, tenían una visión más amplia: las limpiadoras eran conscientes de que ellas también ayudaban a la mejora de la salud de los enfermos; los peluqueros, que contribuían a que sus clientes ganaran más autoestima… Así pues, si quieres aportarle un poquito más de sentido a tu trabajo, pregúntate el para qué haces lo que haces, más allá de las tareas concretas. Amplía tu visión. Si tuvieras un jefe que te ayudara a ello, mejor; pero si no tienes esa suerte, date tú mismo tu respuesta.

Crear relaciones personales más amplías en el trabajo

La vocación se puede producir de dos maneras: porque es un trabajo creativo que te permite expresarte; o porque tienes la capacidad de contribuir a la vida de otros. Lo primero no siempre es fácil, por lo que muchas veces resulta más práctico centrarse en las relaciones personales, es decir, ayudar a las personas de nuestro entorno, como clientes, compañeros, proveedores… no porque esperemos que ellos hagan lo mismo (que a veces el retorno brilla por su ausencia), sino por uno mismo. Eso significa tener un interés sincero sobre las personas, no una apariencia o como instrumento para conseguir más éxito.

Incrementa el número de tareas que haces y que te aporten sentido

El sentido de contribución puede ocurrir cuando no te ciñes solo y exclusivamente a lo que se indica en tu contrato de trabajo. Las limpiadoras del estudio anterior, por ejemplo, también ayudaban al cuidado de las plantas que traían algunos pacientes. No estaba en su descripción del puesto, pero ellas lo hacían gustosamente. Por ello, amplía lo que haces dentro de los márgenes posibles para disfrutar más de lo que haces y encontrarle un mayor sentido.

En definitiva, el trabajo no tiene por qué ser un castigo, por muchos mensajes que nos hayan querido decir. El trabajo puede ser un lugar de aprendizaje, de superación personal, de encontrar personas interesantes y cómo no, de aportarle un poquito de sentido a nuestras vidas. En otras palabras, el trabajo puedes convertirlo en una vocación y esto, una vez más, depende fundamentalmente de ti mismo.

Fuente: http://www.pilarjerico.com

¿Las personas emprendedoras nacen o se hacen?

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Siempre ha sido un dilema, si las personas nacen o se hacen emprendedoras. Podríamos decir, que en la práctica se dan las dos situaciones. Hay personas que nacen con características de personalidad que les ayudan a ser emprendedoras, otras las adquieren en el aprendizaje que la vida ofrece.  La pregunta es: ¿Cómo saber en que grupo estamos, entre las que nacen o se hacen?

  1. Todo comienza con identificar cuáles son las características de un emprendedor, y revisar si se tienen o no.  Aunque no existe un perfil único del emprendedor, pero si algunas actitudes y habilidades que son comunes en los emprendedores.
  2. Acepte sus fortalezas y debilidades.
  3. Tenga un mentor o participe de un programa de mentoreo.
  4. El mejor aprendizaje es la práctica.
  5. Comience un Plan de Mejoramiento Personal.

Si usted quiere crecer y ser mejor persona, es porque se ha comprometido con el más grande emprendimiento que es la vida misma; ahora solo necesita de una guía y un acompañamiento para que ponga en marcha sus ideas emprendedoras.  Estamos convencidos, que si algunos nacen con habilidades, definitivamente, es el esfuerzo y la constancia, lo que hace que una persona se convierta en una gran emprendedora.

Mª Teresa Roldán

Certificaciones de calidad y marca en la artesanía

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La preocupación de una empresa por la calidad refleja su voluntad de mejora continua en distintas áreas del negocio y la certificación supone un sello que mejora la confianza de antiguos y nuevos clientes y favorece la entrada en nuevos mercados.

Pese a que en los últimos años se ha incrementado el número de empresas del sector artesano que cuenta con certificaciones de calidad, y con independencia de la conciencia sobre la importancia de la misma, los/as artesanos/as consideran que los procesos de los sistemas de calidad y la certificación de los mismos 15 están muy alejados de su realidad y, en consecuencia, siguen siendo muy poco utilizados.

De hecho, sólo el 16,5% de las empresas artesanas cuenta con alguna certificación de calidad (frente al 4,7% en el año 2010). Las certificaciones más habituales son las propias de los subsectores (esta es especialmente frecuente en el caso de la Joyería) y las certificaciones ISO. Un 2,4% adicional de empresas artesanas ha iniciado ya el proceso o piensa hacerlo a corto plazo, pero el porcentaje de empresas no certificadas ni con intención de hacerlo se eleva hasta el 81,1%.

Los niveles de utilización de marcas son también reducidos, aunque superiores a los relativos al año 2010: en 2014, en torno al 21,6% de las empresas artesanas utiliza una marca (o más de una), y la intención de hacerlo en un futuro es también muy baja (2%).

Fuente: Situación de la artesanía en España (informe de competitividad y principales variable económicas). Encuesta sobre la competitividad de las empresas artesanas españolas 2014 y 2010.

El origen de las Fallas

Estas fiestas se celebran las vísperas de San José el 19 de Marzo, día del patrón de los carpinteros y coincide con el comienzo de la primavera, época del vuelo y reproducción de muchos insectos xilófagos. Estos días tradicionalmente se limpiaban los almacenes de madera de restos, cortezas, etc. para evitar que se propagasen estos insectos. Los restos de maderas se quemaban frente a los talleres y también los parots (que eran unos soportes para sujetar el candil y alumbrarse en las carpinterías en los cortos días de invierno) con el tiempo se fue sofisticando el montón de leña y desperdicios, formando cada taller una pira más original y artística que su vecino. Esta costumbre de los carpinteros que empezó siendo un método de control de plagas y de higiene en los talleres gracias a la inquietud artística de aquellos antiguos carpinteros fue evolucionando hasta la actual fiesta de las Fallas.

Miguel Angel Hurtado Sánchez